Se dice que los grandes líderes en la historia siempre han tenido alguien a quien emular, uno de los que tengo en mi lista de favoritos es Alejandro Magno, dicen sus biógrafos que él tenía y seguía a un héroe en su vida y que incluso dormía con una copia de su obra de bajo de la almohada llamada la Ilíada, si te acuerdas el autor de esta obra clásica y universal era Homero, ¡¡interesante verdad¡¡; como este hombre forjo parte de su vida por medio de este clásico al punto que no se quería separar de él.
Aun cuando no soy muy viejo, tengo algunos héroes en mi vida, unos ya partieron para estar con el Señor y otros anda por ahí dejando fragmentos de su vida en el corazón de aquellos que les conocen; Dios puso en mi vida hace muchos años, el conocer a un hombre sencillo, genuino, con un amor profundo por las personas y muy piadoso; él había decidido antes que el año terminara, leer el libro de proverbios y leía el libro en busca de dirección Divina para el año entrante, cuando llego a la iglesia y lo oí por primera vez me pareció muy interesante pero no fue hasta hace varios años atrás que decidí adoptar y seguir su ejemplo, por lo que antes que termine el año, dedico todo el mes de diciembre para leer todos los días el libro de proverbio, leo todo el libro de una sentada cada día, buscando la dirección de Dios para mi vida, te puedo asegurar que no habido año desde que comencé hacerlo donde él Señor no ha permitido que comience el año sin que me entregue un versículo donde me estimula, instruye, fortalece y me acerca más a él como nunca antes lo haya hecho, ha sido como el viento que esperan los competidores de regata para aproximarse a la meta y ganar, la consigna para caminar cada día…. A sido maravillo sentarme y disfrutar ese increíble libro cada diciembre.
Te comparto brevemente el versículo:
Pro 2:7 El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.
No es mi intensión sermonearte en este blog sino más bien compartir contigo algo de lo que Dios me regala y me anima a vivir para él, te sugiero tres pensamientos.
- La manera en cómo se vive hace a Dios nuestro mayor inversionista.
- Dios cuida la vida de aquel en quien está invirtiendo.
- La inversión más valiosa de Dios es su sabiduría en uno.
Piensa en esto y decide ser la persona en quien Dios invierta en este año.
Un fuerte abrazo,
Nos vemos mañana…