Hoy antes de irme a costar quiero compartir algo de la vida diaria que nos pasa a todos y sin excepción alguna, algunos piensan que cuando se vive la vida cristiana se está libre de los malestares que antes manipulaban las actitudes, acciones y las reacciones. En realidad no, totalmente lo contrario, las pequeñas cositas con las cuales se batallaban, que antes eran defectos de conducta, la falta de control sobre las emociones, la falta de control sobre la lengua, la falta de control sobre los apetitos (cualquiera que sean estos) ahora se miran como con lupa, es decir vemos las dimensiones y el terrible efecto negativo como humo negro que marca, la huella imborrable que deja y la cicatriz indeleble que se imprime en la mente y corazón de los que logran captar estas áreas pecaminosos, que no han sido rendidas ante el Maestro y por lo consiguiente no son vencidas.
Es muy común notar en personas y hasta creyentes con caras largas que dicen más que mil palabras, gestos ante las demás personas que describen un malestar, actitudes de indiferencias que traza una frontera a la no participación. ¿A qué se debe? Alguien después de dormir ocho horas, que ha roncado toda la noche no mas despertarse se levanta molesto o que todo el tiempo esta de mal humor, o que es negativo; ¿Qué les pasa a esta clase de personas? ¿Qué les sucede a esta clase de Creyentes?.
Creo que habrían múltiples e infinidad de suposiciones del porque de las actitudes, comportamiento y acciones de dichas personas, pero no quiero dejar a un lado lo que la biblia dice en relación a tales situaciones que se adolece y se está expuesto a sufrir constantemente. Pablo a los Filipenses conocida como la carta del gozo, da una serie de principios de cómo mantener la actitud bíblica ante las diferentes quejas que a diario se vive por las diferentes circunstancias que se puedan estar pasando, enseña que la fuente del estado de ánimo de una persona se encuentra en lo que hay en su mente
Fil 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Quiero concluir que lo que anda mal no son las personas alrededor, el clima, la situación que está enfrentando, la salud que tiene sino mas bien la clase de pensamientos que están gravitando en la mente, que generan dichas actitudes, acciones y reacciones ante las demás personas. Por lo que te animo a estar alerta a notar que te hace cambiar tu estado de ánimo y descubrirás que raras veces son las personas y casi siempre será lo que hay en tu mente en ese momento.
Pero dejemos algo para mañana…