Me encuentro leyendo el libro de Jeremías, es una lectura devocional que hago todos los días pretendiendo leer la biblia en un año, para mantenerme conectado con lo que Dios quiere decirme, desde que comencé a leer; Dios ha venido enseñando y hablando acerca del precio que todo siervo deberá estar dispuesto a pagar por amor al ministerio. Asido impresionante ver que muchas veces no he valorado el ministerio como debo hacerlo pero este libro sea encargado de poner el dedo en la yaga de muchas aéreas de mi vida que deben de morir al ser puesta ante el altar del sacrificio de lo temporal. Si se busca un modelo de ofrenda voluntaria para la obra del ministerio Jeremías es uno que estaría en mi mente de los profetas del antiguo testamento.
Se conoce ha Jeremías como el profeta llorón, y al caminar por este libro es fácil detectar la razón por la que algunos estudiosos le llamaron así, ya que se puede observar su constante quebrantamiento al procesar el mensaje de Dios para el pueblo de Israel por lo que le llevaba consternarse por lo que vendría a ser el sufrimiento de Jerusalén y Judá; es tal su accionar de intercesión por el pueblo que Dios le manda que no se ore por este pueblo rebelde.
Pero al estar leyendo me encontré con uno de esos versículos que parecen como las galletitas <<ships ahoy>> que muy probablemente habrás comido o les habrás comprado a tus hijas o hijos, estas comiendo y disfrutando de la sabrosa galleta cuando tus dientes se topan con un pedacito de chocolate que cambia todo la sensación de sabor que habías estado degustando, así me sucedió hoy mientras leí, y saboreaba lo que Dios estaba diciendo a Jeremías y de repente me encuentro con una porción de relato donde se pone de manifiesto el amor, la pasión, el denuedo y la determinación por el ministerio, que no importa lo que le suceda si Dios lo permite que llegue a sufrir esto es lo que Jeremías dice:
Jer 26:14-16.
En lo que a mí toca, he aquí estoy en vuestras manos; haced de mí como mejor y más recto os parezca.
Mas sabed de cierto que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus moradores; porque en verdad Jehová me envió a vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros oídos.
¡!Que impresionante¡¡ hay tanto que reflexionar acerca de esta posición que contundentemente Jeremías la expresa de la forma más natural. Solo quiero proponerte un solo pensamiento de muchos que emergen de estos dos versículos, el rendimiento total a la voluntad de Dios, no cabe la menor duda que había un rendimiento sin reserva alguna de lo que Dios quisiera para la vida de este profeta al punto que no es discutible lo que le pueda suceder, se parece a la misma posición que tomaron los amigos de Daniel, cuando el rey de babilonia está a punto de lanzarlos al horno de fuego, con una posición contundente declaran su rendimiento total a lo que pueda sucederles, antes de acostarme quiero dejarte esto en mente lo más importante no solamente es servir sino estar dispuesto a rendir cualquier área de la vida.
Pero dejemos algo para mañana…